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Tetas de Niquitao

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El Monumento Natural Tetas de Niquitao-Guirigay se encuentra ubicado en los estados Mérida y Trujillo, formando parte de la cordillera andina, sus temperaturas oscilan entre los 3º y los 15ºC a una altitud comprendida entre los 2000 y los 4008 m.s.n.m.

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Los primeros días del año son el momento perfecto para dejar la ciudad y las obligaciones, adentrandose en la naturaleza. Este 2009, decidí recorrer sitios poco comunes para los temporadistas habituales, evitando de este modo los ya conocidos congestionamientos vacacionales. Partimos en un solo vehículo, sin ruta previa, solo con el objetivo de conocer y acampar en las Tetas de Niquitao. Salimos de Caracas en horas de la tarde, con destino a Guanare. Al llegar a esta población, nuestra primera impresión fue totalmente inesperada, la ciudad se encontraba bellamente adornada por luces navideñas y lucía una plaza de ambiente festivo donde numerosos pobladores paseaban y se divertían en torno a su concha acústica. Luego de ubicar un hotel donde hospedarnos, recorrimos un poco sus avenidas, impresionados por sus modernos semáforos de LED, que cuentan con cronómetros digitales indicandole al conductor los segundos restantes para el cambio de luz. Cenamos y nos fuimos a dormir para poder aprovechar el día siguiente.

Luego de un rápido desayuno, nos dispusimos a visitar el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, obra maestra que reafirma la fe de los venezolanos en su patrona, fue inaugurada bajo la bendición del Papa Juan Pablo II, durante su visita en el año 1996. La Basílica es grandiosa en arquitectura, pero a mi parecer no se le esta dando el mantenimiento que una obra de esta importancia merece. Proseguimos nuestro camino con rumbo a Boconó, ciudad jardín de venezuela, cruzando los pueblos de Biscucuy y Mosquey. Nuestra intención era la de acampar en la Laguna de los Cedros, dentro del Parque Nacional de Guaramacal, pero la cantidad de turistas nos hizo desistir de la idea, por lo que aprovechamos el día recorriendo el parque y sus vistas, llegando hasta las antenas repetidoras de las televisoras empezando a sentir el frío a sus 3400 m.s.n.m.

Al llegar a Boconó y luego de conseguir una posada donde pasar la noche, nos dispusimos a buscar donde comer y a recorrer su plaza Bolívar, admirando su iglesia y la boda que en ella se estaba efectuando. Al cabo de un rato, la noche nos obligo a reparar fuerzas para iniciar nuestro recorrido del día siguiente. Tomamos la vía que conduce a Tostos-Niquitao, desviandonos por un camino de tierra ubicado justo antes del puente sobre el río Burate.

De aqui en adelante, el uso del 4x4 es indispensable para subir las fuertes pendientes, el paisaje va dejando el río atrás y poco a poco empezamos a notar el cambio tanto en la temperatura como en la vegetación. Pudimos admirar arbustos y árboles típicos de montaña alta o selva nublada, pasando por sembradíos de fresas y casas de agricultores hasta llegar a un paisaje compuesto por vegetación de páramo o subalpino predominado por el conocido frailejón.

Estas montañas cubiertas de Frailejones y obscurecidas por la intensa neblina que aparece y desaparece en instantes, nos fueron guiando hasta el desvío del Picacho (como es conocido en esta zona el pico de la Teta de Niquitao) donde continuamos hasta la laguna, justo despues de pozo arenales.

Un poco más adelante se termina la carretera, pues allí se deben dejar los vehículos y continuar a pie hasta la cima. Por encontrarnos solos, preferimos devolvernos hasta la laguna y hacer campamento en compañia de algunos nativos que disfrutaban de una tarde en familia. Solo que no nos imaginabamos que nadie mas pasaría la noche allí debido al intenso frío. Disfrutamos de una deliciosa parrilla, aprovechandonos del calor de los carbones, para mermar un poco los 11ºC que se sentían cuando apenas eran las 4 de la tarde. A esta altitud (3500m.s.n.m.), ya podiamos imaginar el frío que tendríamos que soportar para pasar la noche.

Entre copas de vino y fotografías de un atardecer increíble, pasaron las horas, mientras el "va y ven" de las nubes semejaba un mar indeciso sobre playas inclinadas de hermosos frailejones. La luna nos acompañó la mayor parte de la noche, hasta que las nubes no aguantaron mas y dejaron caer un chaparral durante casi toda la madrugada haciendo descender la temperatura a apenas 5ºC.  

A la mañana siguiente, luego de un fugaz desayuno y de recoger el campamento, emprendimos nuestro retorno por la misma vía hasta la carretera negra que lleva a la población de Niquitao. De ahí continuamos sorteando caminos de tierra o piedra y pocos tramos de asfalto o concreto, disfrutando de las hermosas vistas que nos brindan los campos andinos productores de verduras y frutas variadas. Atravesamos las poblaciones de El Potrero, Misun, y el Pajarito de Misuy nos desviamos a la izquierda para continuar por el Parque Nacional Sierra La culata hasta llegar a la población de Santo Domingo, en donde buscamos alojamiento para descansar depues de un día de carretera lleno de vistas enriquecedoras del alma.  

Al día siguiente, nos dirigimos a Mérida, pero para nuestra tristeza y la de todos los venezolanos, el Teleférico se encuentra cerrado por falta de mantenimiento, algo que no debería de ocurrir en un país con tanta riqueza. Viendo disminuidas nuestras opciones, optamos por visitar el páramo de la culata y disfrutar del conocido Parque Agroturístico y de Aventura Eco Wild, allí alquilamos un ATV (moto 4 ruedas) y efectuamos el recorrido por el parque con la compañia de los guías, quienes nos fueron mostrando las distintas actividades que allí se desarrollan, sembradíos de rosas, papas, fresas, zanahorias, ganadería y críadero de truchas (piscicultura).  

Luego de hora y media de paseo, cogimos carretera hacia nuestro proximo destino, Trujillo. Pasando por Pico El Aguila cerca de las 12 de la noche continuamos descendiendo hasta Valera, donde el cansancio nos obligo a buscar hospedaje para continuar al día siguiente. En la mañana seguimos nuestro camino, atravesando la ciudad de Trujillo para ascender al monumento de la paz, luego de un estupendo almuerzo y un poco más de ascenso, arribamos a La Virgen de La Paz y pasamos un rato disfrutando de su grandeza, contemplando las vistas de esta región privilegiada. Ya a las 4 de la tarde, decidimos emprender el regreso, pero no a Caracas, despues de tantos días rodeados de montañas y frío, una escala de dos días en nuestra preferida playa de Cuyagua, fue la guinda del postre para unas vacaciones excepcionales. Esta travesía, incrementó aún más el deseo personal de conocer cada rincon del mundo y de disfrutar de la sencillez y belleza que la naturaleza y nuestro país nos ofrece, hasta la proxima...

Texto: Luis Vassallo

Fotos: Luis Vassallo y Marjorie Anaya.