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Cascada del Vino

No Comments » Written on marzo 1st, 2011 by
Categories: Venezuela
Cascada del Vino

Partimos el viernes desde Caracas con dirección a Barquisimeto, avanzando lentamente por la “Avenida Regional del Centro”, como debería de llamarse esta arteria vial, debido al creciente tráfico que desborda la ya obsoleta autopista. Luego de poco más de 4 horas, tomamos el desvío hacia Quibor y de ahí a el Tocuyo, donde la carretera mejoró notablemente por la escasez de vehículos y la presencia perenne de un verde intenso.

En el Tocuyo, repusimos combustible y continuamos nuestro camino con rumbo a Humocaro Bajo. A pocos kilómetros nos conseguimos con la represa Dos Cerritos, donde pudimos apreciar a algunos aventureros practicando Kayak y pescando de orilla.


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Comenzamos el ascenso hacia nuestro destino entre curvas y montañas imponentes, la temperatura comenzaba a descender y ya vislumbrábamos lo que sería un paseo singular. Luego de pasar por Humocaro Bajo y tomar las respectivas fotografías, continuamos    para adentrarnos en el Parque Nacional Dinira. La carretera a este nivel cambia de asfalto a granzón y las vistas son cada vez más sorprendentes en su amplitud. La altura, el clima, el verde que nos rodeaba y la misma extrañeza de explorar un sitio nuevo para nosotros aumentaban nuestra expectativa por lo que faltaba por ver.


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Llegamos a la “Cascada El Vino” al atardecer,  nos dirigimos a la casa de  los voluntarios de Imparques, quienes muy amablemente nos otorgaron los permisos de acampada y estacionamiento (2 Bsf. por vehículo y 3 Bsf. por carpa). Luego de estacionarnos, una caminería de piedra rodeada de puestos para picnic nos guían hasta la base de la cascada. Todo el suelo esta cubierto por una alfombra de grama muy bien conservada, dividida al medio por un pequeño canal de agua, ideal para las necesidades de campamento, creando un espacio propicio para el esparcimiento y la pernocta en carpas tradicionales. La cascada puede escucharse desde lejos debido al silencio reinante y  al acercarte a ella  el color de sus aguas te hace entender el porque de su nombre. Luego de un breve vistazo, retornamos a los vehículos para armar campamento en el estacionamiento, debido a nuestra preferencia por las carpas de techo. La noche transcurrió en una tertulia amena como es costumbre, pero a diferencia de otros parajes de nuestro país, la temperarura nos obligó a abrigarnos bien, ya que la mínima que pude registrar fue de 15,8ºC haciendo de nuestro descanso algo sublime.


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Al día siguiente muy temprano, comenzaron a llegar varios carros llenos de turistas que vienen a disfrutar de la cascada, pero en su mayoría son personas humildes que habitan en las cercanías, por lo que la falta de educación es muy notable. Un griterío me sacó de mi sueño a las 6:45 de la mañana al llegar una pickup con gente en la parte de atrás, quienes parecían emocionados por su arribo al sitio y a pesar de tanto espacio donde aparcar, decidieron hacerlo justo a mi lado. Aqui es donde se demuestra la falta de control y educación por parte de las autoridades competentes para con los parques nacionales y con todo en general.

Después del desayuno tomamos un baño en las frías aguas de la cascada (18,6ºC) y nos alistamos para salir hacia la Cueva de Peonía. A kilometro y medio más o menos, estacionamos a orilla de carretera para comenzar el ascenso a pie por un sendero empinado que lleva a la cueva. La exploramos escasamente por la ausencia de un  guía y la falta de tiempo en nuestro itinerario, pero quedamos pendientes en recorrerla para la próxima ocasión. Luego de descender, fuimos al pueblo de Barbacoas, donde pudimos reponer el hielo y aprovechamos la oportunidad para conocer su plaza y confirmar la presencia de 4 posadas humildes pero de apariencia excelente en su exterior.


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Al volver a la cascada la gente ya empezaba a marcharse y nos dejaban el sitio para nosotros. Son muy pocas personas las que acampan aquí, en realidad solo había otra camioneta y estaban acampando cerca de la cascada en carpas tradicionales, por lo que la soledad era nuestra mejor amiga. Una lluvia nocturna nos enseñó la importancia de los puestos de picnic existentes, pues en ellos pudimos disfrutar de la tradicional parrilla hasta altas horas de la noche.

El domingo, luego de lavar los trastes de la noche anterior y de un baño reparador comenzamos nuestro retorno, esta vez, por la carretera que va de Barbacoas a San Pedro y finalmente a la Troncal 1 para regresar por Barquisimeto. Mientras bajamos de las montañas a los valles Larenses nos acompaño una vista encantadora que nos alimentó las ganas de volver y conocer más aún esta zona del país.


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No puedo pasar por alto algunas recomendaciones para los que quieran disfrutar de esta hermosa cascada. Es de conocer que aunque el  clima frío y el agua helada no te permita sentir lo abrasador del sol, es imperante la utilización de protector solar, nosotros lo aprendimos a las malas, y solo estuvimos una hora al sol… Para los  que disfrutan la soledad en los parajes naturales, como nosotros, es mejor visitar la cascada entre semana, los fines de semana hay mucha gente para mi gusto, sin embargo existen algunas pozas aisladas donde no llega todo el mundo. Otro aspecto que es de hacer notar, es que las instalaciones que se encuentran en el sitio contaban con todas las comodidades, pero no las aprovechan, los baños están cerrados y hasta un cafetín que existe se encuentra abandonado. Recuerden llevar sus bolsas para basura y no la dejen en el parque, aunque los de imparques recogen algunos desperdicios dejados por inconscientes y cochinos, ellos no poseen vehículo ni nada para deshacerse de la basura, por lo que debemos regresarla con nosotros y depositarlas en lugar adecuado. Disfruten de la naturaleza y cuidenla…

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